domingo, 16 de marzo de 2014

lidiando un toro de ochenta años,

Eso es lo que hacemos desde que nacemos
si podemos llegar a allá y dios no lo permite,
siempre toda la vida lidiando en una plaza muy grande
con muchas dificultades,
por eso respeto tanto a los que llegan a viejos,
saben ya torear aun que sus fuerzas les fayen ya saben todo,
a lo que la vida les desafió,
saben ya que forma de vivir les toco,
y hay estamos nosotros preguntando que nos va a pasar,
todas las preguntas que ellos se hicieron
nos las hacemos nosotros, con lo fácil que seria escucharles,
ponerse bien armados y caminar,
pero no la vida de ellos no es la nuestra,
y me pregunto yo por que decimos eso si ellos lo pasaron,
mucho peor,como es entonces que no nos valen sus consejos
es posible que seamos tan cenachos que a lo mejor pensemos,
que no nos valen para nada,
seguiremos con los ojos cerrados,
negando la evidencia de que nuestros abuelos tienen la llave para vivir,
y no queremos reconocerlo,
o no es verdad que ellos levantaron este país gastando y consumiendo muy poco,
no es verdad que ellos se comían lo que fuera y les sabia a gloria,
no es verdad que las mujeres sabían hacer marabillas con sus manos,
no es verdad, que un hombre solo podía mantener a su familia,
si queréis sigo, decirme no es verdad entonces escucharlos,
si veis que  su cabeza funciona que sus ideas son claras y coherentes,
no los despreciéis por el mero echo de ser arrugados, y ser hombres o mujeres de edad abanzada,
darles su sitio, y guiaros por su instinto básico la supervivencia, nata que nunca debe superarse,

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